A 50 años del golpe: memoria con raíces en Río Turbio y un mensaje que interpela el presente

El acto por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia en Río Turbio dejó una definición política clara: recordar no es solo mirar el pasado, sino entender el presente y defender a la comunidad desde la justicia social.
Actualidad24/03/2026DMDM

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A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, Río Turbio volvió a reunirse en un acto cargado de memoria, identidad y reflexión colectiva. La jornada estuvo atravesada por dos dimensiones que se entrelazaron con fuerza: el recuerdo de lo ocurrido durante la dictadura y la necesidad de interpretar el momento actual desde esa misma historia. En ese marco, las palabras del diputado nacional Juan Carlos Molina y el testimonio de Manolo Chapa aportaron profundidad política y emocional a una conmemoración que tuvo un fuerte anclaje local.

Uno de los ejes más contundentes del acto lo marcó el propio Molina, quien además de su rol institucional tiene una trayectoria vinculada a la Iglesia. Desde ese lugar, aportó una mirada poco frecuente pero significativa al señalar que el golpe de 1976 también tuvo un componente eclesiástico. “Fue un golpe de Estado civil, económico y eclesiástico”, afirmó, poniendo en discusión las responsabilidades de distintos sectores de poder en aquel proceso histórico.

Esa definición no es menor. Porque al provenir de alguien con formación religiosa, rompe con una mirada cómoda y obliga a revisar el papel de la Iglesia en aquellos años. Molina no esquivó ese debate y lo conectó con el presente, al advertir que todavía existen formas de legitimación moral de modelos que excluyen y descartan. En ese sentido, su intervención amplió el enfoque tradicional del 24 de marzo y lo llevó hacia una discusión más profunda sobre el poder real en la Argentina.

El momento más significativo del acto llegó con el reconocimiento de las historias locales. Manolo Chapa, detenido ilegal durante la dictadura, compartió un testimonio profundamente humano sobre aquellos años, y cerró su intervención recordando a Adriana Barcia y Segundo Villagra, víctimas vinculadas a la historia de la comunidad.

En esa misma línea, el intendente Darío Menna acompañó la jornada con un mensaje que puso el eje en la responsabilidad colectiva de sostener la memoria desde el presente. “La memoria no es solo un acto, es una forma de construir comunidad todos los días. Y esa construcción tiene que estar basada en la dignidad, en el respeto y en la justicia social”, expresó. También, Menna remarcó: “Cuando hablamos de nunca más, también hablamos de no volver a un país donde el trabajo no alcanza, donde los jubilados quedan solos o donde los pibes no tienen oportunidades”.

Lejos de quedarse en una mirada conmemorativa, el acto dejó planteado que la memoria debe ser una herramienta para interpretar el presente. En ese sentido, Menna agregó: “Defender la memoria también es defender a nuestros vecinos hoy. Es estar presentes como Estado, acompañando y cuidando, porque de eso se trata la democracia que queremos”.

A cincuenta años del golpe, Río Turbio volvió a demostrar que la memoria sigue viva cuando se la vincula con la realidad cotidiana. Recordar a quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado, como Adriana Barcia y Segundo Villagra, no es solo un acto de homenaje, sino también un compromiso con el presente. En tiempos complejos, la memoria se convierte en una guía concreta: para no repetir la historia, pero también para sostener una comunidad organizada, con justicia social y con un Estado que no se corre.

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