


“Historia que se toca”: el Museo Municipal construye accesibilidad con participación de la comunidad
DM
La propuesta parte de una decisión: que la accesibilidad no se resuelva únicamente desde una oficina, sino también con la experiencia de quienes encuentran barreras al recorrer un espacio público. Por eso, además de elaborar carteles, el proyecto contempla evaluar su ubicación, su disposición y su utilidad para los visitantes.
Anabela Peralta y Gonzalo Adorno, ambos vecinos ciegos, participaron activamente del proyecto. En esta etapa intervinieron en la ubicación y colocación de la cartelería en Braille, aportando su experiencia para mejorar la accesibilidad del recorrido.
“Es una fantástica idea lo que están haciendo. Es algo muy bueno y que sirve. La verdad es que me pone muy contenta poder aportar y que ustedes hagan lo posible para que el museo sea accesible para nosotros y para todo aquel que se interese por la historia”, expresó Anabela.
La participación de ambos concreta el sentido de esta iniciativa municipal: construir accesibilidad con las personas con discapacidad, reconociendo su capacidad para aportar y tomar parte en las decisiones. La inclusión se expresa así tanto en las mejoras del Museo como en la manera de llevarlas adelante.
La directora del Museo, Mariana Menna, explicó que esta iniciativa forma parte de un objetivo que el equipo viene trabajando desde hace tiempo.
“Desde el Museo Histórico Municipal Río Turbio entendemos a la accesibilidad desde la forma de comunicar, recibir, enseñar y, sobre todo, lograr que todas las personas puedan y quieran acercarse a su historia”, señaló.
El proceso comenzó junto a la Dirección de Turismo, donde una de sus integrantes cuenta con conocimientos de escritura en Braille. El área también viene desarrollando experiencias vinculadas con senderos accesibles y cartelería inclusiva.
En un primer encuentro se elaboró un listado de palabras y referencias relacionadas con los objetos y espacios de la colección. Ese material permitió preparar la primera cartelería.
Mientras avanzaba el proyecto, el CEMUDI Río Turbio comenzó a desarrollar una capacitación en Braille. Desde el Museo invitaron a la institución y a sus estudiantes a sumarse a una instancia de trabajo colaborativo que contempla la elaboración de nuevos carteles, su colocación y evaluación.
“¿Quién mejor que las propias personas ciegas y con disminución visual para ayudarnos a determinar dónde debe colocarse una señal, qué altura resulta adecuada, cómo debe disponerse y qué aspectos debemos mejorar para que realmente sea accesible?”, planteó Mariana Menna.
En términos de gestión pública, este trabajo expresa una responsabilidad concreta del Municipio: reducir las barreras que limitan la participación en la vida cultural. Resguardar el patrimonio también exige generar condiciones para que más personas puedan conocerlo y disfrutarlo.
La primera etapa no significa que todas las dificultades estén resueltas. Abre un proceso de trabajo y revisión en el que escuchar a los visitantes resulta tan importante como incorporar nuevas herramientas.
“Sostenemos que incluir no es solamente colocar una cartelería en Braille, sino hacer que todas las personas sean parte de la construcción del museo que queremos”, sostuvo la directora.
Con “Historia que se toca”, el Museo avanza en esa dirección: ampliar el acceso a la historia de Río Turbio y construir las mejoras junto a quienes van a utilizarlas.


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